27 may. 2016

El Cambio es constante...lo quieras o no (Artículo publicado por la revista Business Venezuela / Segunda entrega 2016)


En honor a la verdad, son pocas las personas realmente dispuestas a cambiar.

Esta afirmación, puede resultar un tanto dura, pero no por ello menos cierta. Lo que sabemos hacer de determinada manera, lo rutinario, además de eficiencia, nos da seguridad. Cambiar implica arriesgarse, abandonar el confort que sentimos al desenvolvernos en lo conocido o en lo que creemos conocer. En ocasiones, supone desaprender para incorporar nuevas formas de hacer o conducirnos.


Todo está en constante movimiento. La famosa frase de Heráclito “Lo único permanente es el cambio”, mantiene absoluta vigencia. En esta misma línea, la expresión: “Nadie se baña dos veces en el mismo río”, refiere a una máxima de vida: Cambies o no, tu entorno ya lo está haciendo, siempre lo hará.

Quienes dirigen grandes corporaciones, están conscientes de la necesidad de adaptarse a las demandas que los nuevos tiempos imponen y más allá, de permear esa visión y actitud hacia todos los niveles en sus organizaciones. En muchos casos, es incluso un asunto de supervivencia.

En nuestro contexto, muchas cosas están cambiando. Desde la forma de liderar a los colaboradores, los esquemas cada vez más creativos de compensación, la captación y selección del talento, hasta la forma misma de percibir el negocio. Al entender en qué consisten los procesos de cambio, contando con el aporte de cada uno de los miembros de la organización, podemos avanzar fluidamente en los mismos.

Los autores Nieder y Zimmerman en la Universidad de Bremen – Alemania, se plantearon la Pirámide de la Resistencia, como una forma de vencer la oposición natural a cambiar.

Partiendo de este concepto, puede decirse que en primer lugar la gente necesita información sobre el proceso de cambio. Conocer las ventajas que este conlleva, así como las realidades que enfrenta. Posteriormente, en un segundo nivel de la pirámide, se hace necesaria la formación y entrenamiento en las nuevas competencias que el individuo debe adquirir. Para cambiar, las personas requieren nuevas capacidades y estar conscientes de la necesidad de ser eficaces en su empleo.

Para finalizar, es preciso emprender acciones específicas que faciliten el proceso: establecer objetivos de desempeño individual y de equipo que estén en línea con los cambios que se quieren lograr; medir la gestión individual y colectiva respecto a éstos objetivos; promover esquemas de acompañamiento y coaching y brindar oportuno reconocimiento, por la consecución de  los objetivos planteados y los cambios implantados.

Finalmente, siendo incluso el aspecto más importante, debe garantizarse una adecuada comunicación, eso es, enviar señales apropiadas a todos los involucrados sobre lo prioritario del proceso de cambio.

El mundo está en constante cambio y nosotros cambiando en él. Estemos o no conscientes de ello.

Psi. Cesar Yacsirk
Presidente y miembro fundador de la Sociedad Venezolana de Psicología Positiva @SOVEPPOS

@CYACS

2 comentarios:

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  2. Buen Artículo! Y te agradezco me hayas hecho conocer esta "Pirámide de la Resistencia". Por el Pensamiento Sistémico (Peter Senge), se sabe que los sistemas, desde las personas a las macroorganizaciones, tienen procesos no-conscientes de resistencia al cambio, que forman parte de su idiosincracia o cultura, y que es conveniente reconocerlos, develarlos.
    Además de los dos primeros niveles de resistencia, hay un tercer nivel ("No querer")que muchas veces termina entorpeciendo dichos procesos, y con bastante frecuencia son "no quereres" que están en los altos niveles: no querer perder cuotas de poder o no querer cambiar "estilos de funcionamiento gerencial" disfuncionales. Si la alta gerencia consiente estas resistencias al cambio, puede ser difícil, gestionar la implementación de los nuevos aprendizajes.

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